26 de marzo de 2026
No siempre fuimos dos extraños en una casa. Hubo un momento en el que él pensaba en el mundo de mí y yo en el de él. Cuando las palabras no pesaban. Y la cercanía era dulce. Tantos meses de nuestra vida tratando de razonar la verdad irracional. Los sentimientos que sentí por ti no los he sentido con nadie más. Porque son solamente los que viví contigo. Y la versión de mí que existió contigo es solo para ti. No tengo palabras para expresar remordimiento porque eso ya lo tuve. Y el perdón que un día me otorgaste se ha esfumado como polvo en la brisa.
Ya no tengo palabras porque me las acabé. Porque ninguna combinación de sílabas cambia la realidad por más que lo desee. Y al cavar un hoyo, uno siempre encuentra el bote del tesoro, pero eventualmente vuelve a encontrarse con la tierra que un momento antes lo ahogó. No sé si esto es una historia de amor porque mi amor no se ha ido. Y tampoco sé si es una tragedia, ya que espero que el clímax del conflicto sea otro.
La casa se siente diferente. Estás ahí. Al lado mio. Pero no eres tu. Más bien, no eres la versión que fuiste conmigo. La que me daba la mano y me tomaba por todo lo bueno y por todo lo malo.
Nunca fui muy paciente y mucho menos comprensiva. No hice bien muchas cosas contigo. De hecho, nunca me equivoqué tanto. No sé por que no le puse un alto antes de que las cosas se convirtieran en lo que son ahora. Y menos aún entiendo por qué las cosas evolucionaron como lo hicieron. Pero ya. Se acabó.
Una Mexicana
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